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martes, 26 de julio de 2011

Cuando nos apartamos

Por Eivert Caridad Fernández


El amor de Dios es una fuente ilimitada de perdón.  No hay pecado que supere el amor de Dios. El pecado más grande se ve pequeño cuando se enfrenta a la poderosa gracia del todopoderoso. El ser humano por naturaleza necesita de Dios y cada vez que una persona se aleja de Él es como si perdiera oxigeno. La perdida de oxigeno conlleva a la perdida de la vida misma. Actualmente las personas tienen a Dios como una especie de “amuleto” que pueden utilizar cuando algo malo les pasa. Sin darnos cuenta, los seres humanos hemos sustituido a Dios por otros dioses, y esos dioses no son precisamente los ídolos que nosotros los cristianos estamos acostumbrado a nombrar. Llamamos idolatras a los no cristianos, y no nos damos cuenta que nuestras iglesias están colmadas de personas que han dejado a Dios en un segundo plano; nos hemos convertidos en religiosos. Esa falta de relación con Dios, nos ha afectado en gran manera. Creo firmemente que muchos de nosotros estamos muy cerca de las “cosas de Dios”, pero muy lejos de Dios. Posiblemente estemos apartados y todavía no nos damos cuenta. El problema de apartarse de Dios radica en las consecuencias. Un filosofo Cristiano del siglo 21 dijo: “si un cristiano pierde el primer amor, todas las demás cosas se derrumbarán”. Si perdemos el primer amor, estaríamos abriéndole una brecha al pecado. Muchas de nuestras pasadas costumbres aparecerán. 
Mi intención con esta nota no es señalarte, ni mucho menos juzgarte; esta nota es para alentarte. Yo he pasado por esto y en realidad no es agradable. Recuperar el primer amor cuesta y levantarse después de la caída cuesta mucho más.
La solución a todos estos problemas es muy sencilla; pero difícil de hacer. Si quieres volverte a Dios, has lo siguiente:

1. Reconoce que te has apartado 
2. Pídele perdón
3. Lee la Biblia todos los días.
4. Habla con Dios todos los días
5. Asiste regularmente a una iglesia Cristiana

Recuerda que Dios nunca se apartará de ti.


viernes, 15 de julio de 2011

¡POR FAVOR! Préstenme atención

¡POR FAVOR! Préstenme atención.
Por Eivert Caridad Fernández.

A través de varios años observando el comportamiento de jóvenes y adolescentes, he llegado a la conclusión de que hoy en día existe un problema llamado “Síndrome del aislamiento”
Este tipo de comportamientos les ocurren a jóvenes, chicos y chicas, de 15 a 20 años.

 A continuación te mostraré los diferentes síntomas con el fin de que puedas detectar si un amigo(a), hermano (a) o cualquier joven de la iglesia, manifiesta este problema:
  • Abandonan todo tipo de responsabilidad con la excusa de “no sirvo para nada”
  • Pelean con todo el mundo, especialmente con aquellos que tienen cargos o posiciones ministeriales (músicos, predicadores, maestros, etc.)
  • Piensan que todo el mundo es hipócrita, y sólo confían  en ciertas personas.
  • No asisten a ninguna reunión por la sencilla razón de que en ella está “esa persona que no puedo ver ni en pintura”.
  • Trata de demostrar de manera exagerada su rebeldía, es más, lo hace a propósito.
  • Se la mantienen diciendo que sus mejores amigos están fuera de la iglesia, y lo hacen para que los demás escuchen.
  • Viven amargados, y tratan de demostrar que su estadía en la iglesia es un verdadero infierno (pero ellos saben que no es así)
  • Son vulnerables a escuchar consejos. Se cierran de tal manera que a la final terminan insultando a propósito.
  • Manifiestan su desinterés por Dios en todos los sentidos, y lo que logran hacer en la iglesia es por una obligación que tienen.
  • Se encargan de poner en mal a las personas a través de comentarios y chismes.
  • En ocasiones participan de ciertas actividades (Fiestas, actividades de jóvenes, reuniones, etc.) pero dejan bien claro que no quieren estar presente (en el fondo es mentira).
  • Se la mantienen diciendo que nadie los entienden, y magnifican sus problemas con el fin de llamar la atención.
  • Pueden pasar largas temporadas sin hablarle a ciertas personas.
  • Están pendientes quien dice el más mínimo comentario para reclamarle de manera exagerada.
  • Lo más probable es que si leen esta nota, en vez de reflexionar, se pondrán más bravos y renuentes. Lo bueno es que esta nota no es para ellos, es para nosotros.

Este tipo de personas lo que necesitan es ATENCIÓN. Están buscando desesperadamente  un amigo en quien confiar, y en ese sentido, nosotros hemos cometido muchos errores por la sencilla de razón de abandonar o no hablar con ellos.

Las personas que muestran los síntomas anteriormente dichos, en el fondo lo que necesitan es ser atendidos, y lo más probable es que dicha actitud se deba a algún problema del pasado, una pérdida importante o algún pecado no confesado.

 Cuando veamos a este tipo de personas refunfuñar y hablar mal de nosotros, TRANQUILO, NO PERDAMOS LA PACIENCIA. Debemos pagar bien por bien. Debemos hablarles así ellos no quieran. Debemos incluirlos así ellos demuestren lo contrario.

Hoy es un buen día para empezar a hacerlo.

“No paguéis á nadie mal por mal; procurad lo bueno delante de todos los hombres. 18 Si se puede hacer, cuanto está en vosotros, tened paz con todos los hombres” Romanos 12:17-18

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